jueves, 16 de octubre de 2008

Conocé la historia del diputado "stripper"

Un legislador provincial, hombre importante si los hay, autoasumido como un pretendido “Don Juan” de La Plata (aunque la versión femenina del asunto lo señala como un acosador compulsivo), se le fue encima a una empleada de la Cámara de Diputados provincial.
Se dice de ella que es una mujer muy bonita y sensual. Parece que la dama en cuestión hizo lugar a la sugerencia bíblica que Jesús le hizo a los apóstoles antes de enviarlos a predicar el Evangelio (dicen las Escrituras que la frase fue… “Debéis ser dóciles como palomas y astutos como serpientes”).
La mujer le propuso al diputado en ciernes conocerse mejor pero…”antes de tomar un café entablemos una charla por el chat”.
El legislador aceptó el convite y en un santiamén, apostado en la soledad de su despacho, comenzaron el juego del gato y el ratón.
La astucia de la serpiente que recomendaba Jesús, la mujer la calzó al hilo. Al parecer (esta parte de la historia hay que reconstruirla en base a cierta lógica y comentarios sueltos que pueblan el aire de los pasillos de la legislatura), cuando el diputado comenzó su aproximación vía el teclado y el monitor, la sensual dama le hizo una insinuación extraída del “Pequeño Jacobo Winograd Ilustrado”.
“Se dice de vos que tenés un chizito entre las piernas”, habría sido el comentario al desprevenido legislador. “No ,son calumnias, si querés te muestro”, parece haber sido la respuesta.La mujer pidió pruebas al canto antes de aceptar la propuesta de salir esa noche. Y el legislador, sin decir palabra, activó la webcam dispuesto a demostrar la falsedad de la calificación . “Peló… “ se dice en cualquier argot comprensible por chicos y grandes.
La sensual dama lo hizo entrar como ratón a una trampera plena de gruyere. Mientras el hombre mostraba sus pretendidos atributos frente a la cámara, su interlocutora activó la función de grabar y captó toda la ridícula escena en el rígido de su computadora .
Después, cansado del chateo y queriendo ir al grano, frente a la amenaza del legislador de pedir sanciones contra la empleada (bajo cualquier excusa) si no accedía a su propuesta sexual, la mujer le hizo conocer la existencia de la filmación (no solo a su víctima, sino a otras autoridades de la legislatura), y en los corrillos platenses se dice que los insultos y las carcajadas inundaron la quietud del bosque y sus adyacencias.

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