Vivir en democracia es una situación normal para muchos chicos y jóvenes de hoy. Sin embargo, y lamentablemente, no ha sido una constante en la historia de nuestra República Argentina. El 30 de octubre de 1983 fue un día histórico para nuestro país, ese día volvieron a ser los ciudadanos, a través de las urnas, los encargados de elegir a nuestros gobernantes
Tras siete años de gobierno militar, la difícil situación económica y la presión internacional, propiciaron la convocatoria de elecciones para octubre de 1983, en las cuales resultó electo el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín, quien el 10 de diciembre de 1983 asumiera como presidente constitucional de la República Argentina, en medio de fervorosas manifestaciones populares. Raúl Alfonsín había ganado las elecciones del 30 de octubre con el 51.8 % de los votos, derrotando a la fórmula justicialista Luder-Bittel. Tan solo 3 días después de su asunción, Alfonsín anunció el sometimiento a juicio de los integrantes de las Juntas Militares por los delitos de privación ilegítima de la libertad, torturas y muerte de detenidos, creándose una Comisión Nacional para investigar la «lucha antisubversiva». El Congreso derogó la ley de auto amnistía dictada por los militares el 23 de septiembre de ese año, pocas semanas antes de las elecciones.
Recordemos:
Como mencionamos anteriormente, habían pasado siete años desde el último golpe de estado, el que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Y fue en un contexto muy conflictivo, luego de los problemas provocados por los grupos terroristas que sembraron el caos en la sociedad argentina, a horas de estallar un conflicto armado con Chile y finalmente después de sufrir una derrota en la guerra por la recuperación de las Islas Malvinas, cuando el gobierno militar convocó a elecciones generales en 1983.
El General Reynaldo Bignone, último Presidente militar, fue el encargado de colocarle la banda presidencial al candidato de la Unión Cívica Radical: el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín. Al finalizar el acto de traspaso, Alfonsín se asomó al balcón para saludar a la multitud que desbordaba la Plaza de Mayo: «El pueblo, unido, jamás será vencido», dijo en su discurso, y la gente coreó ese estribillo.
Aquel 30 de octubre, Alfonsín se convirtió en el primer candidato radical que pudo vencer al peronismo, y lo hizo por un amplio margen: obtuvo el 51,74 % de los votos (un total de 7.725.173 votos) contra el 40,15 % del Partido Justicialista.
Si bien su presidencia estuvo plagada de problemas, como la inflación, la alta deuda nacional, las constantes disputas laborales y el descontento militar, Alfonsín permitió que la democracia se consolide en la Argentina. Aunque 5 meses antes del tiempo determinado por la Constitución (debido a los grandes problemas económicos que afectaban al país), Alfonsín traspasó el mando a un nuevo presidente constitucional el 8 de julio de 1989.
Afortunadamente, 25 años después nuestro país sigue manteniendo aquella sana costumbre de elegir a sus gobernantes por medio del voto popular.
enviado por Beatriz Casal- Las Toninas
Tras siete años de gobierno militar, la difícil situación económica y la presión internacional, propiciaron la convocatoria de elecciones para octubre de 1983, en las cuales resultó electo el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín, quien el 10 de diciembre de 1983 asumiera como presidente constitucional de la República Argentina, en medio de fervorosas manifestaciones populares. Raúl Alfonsín había ganado las elecciones del 30 de octubre con el 51.8 % de los votos, derrotando a la fórmula justicialista Luder-Bittel. Tan solo 3 días después de su asunción, Alfonsín anunció el sometimiento a juicio de los integrantes de las Juntas Militares por los delitos de privación ilegítima de la libertad, torturas y muerte de detenidos, creándose una Comisión Nacional para investigar la «lucha antisubversiva». El Congreso derogó la ley de auto amnistía dictada por los militares el 23 de septiembre de ese año, pocas semanas antes de las elecciones.
Recordemos:
Como mencionamos anteriormente, habían pasado siete años desde el último golpe de estado, el que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Y fue en un contexto muy conflictivo, luego de los problemas provocados por los grupos terroristas que sembraron el caos en la sociedad argentina, a horas de estallar un conflicto armado con Chile y finalmente después de sufrir una derrota en la guerra por la recuperación de las Islas Malvinas, cuando el gobierno militar convocó a elecciones generales en 1983.
El General Reynaldo Bignone, último Presidente militar, fue el encargado de colocarle la banda presidencial al candidato de la Unión Cívica Radical: el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín. Al finalizar el acto de traspaso, Alfonsín se asomó al balcón para saludar a la multitud que desbordaba la Plaza de Mayo: «El pueblo, unido, jamás será vencido», dijo en su discurso, y la gente coreó ese estribillo.
Aquel 30 de octubre, Alfonsín se convirtió en el primer candidato radical que pudo vencer al peronismo, y lo hizo por un amplio margen: obtuvo el 51,74 % de los votos (un total de 7.725.173 votos) contra el 40,15 % del Partido Justicialista.
Si bien su presidencia estuvo plagada de problemas, como la inflación, la alta deuda nacional, las constantes disputas laborales y el descontento militar, Alfonsín permitió que la democracia se consolide en la Argentina. Aunque 5 meses antes del tiempo determinado por la Constitución (debido a los grandes problemas económicos que afectaban al país), Alfonsín traspasó el mando a un nuevo presidente constitucional el 8 de julio de 1989.
Afortunadamente, 25 años después nuestro país sigue manteniendo aquella sana costumbre de elegir a sus gobernantes por medio del voto popular.
enviado por Beatriz Casal- Las Toninas
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